Firme

A pasos largos anduve, me detengo y pienso; vuelvo a pisar en falso.


Me tranquilizo y avanzo buscando piso firme.


Descubro que nunca pise en firme.


Tú me sostenías y…

Un beso.

De esas veces.

Sigo tomando café.


He vuelto a fumar de vez en cuando.


Te extraño a montones mientras te vas.


La cocina y yo, dejamos de ser amigos.

BESOS PRIMERIZOS

Me gustaría poder tocar tu brazo, hacer que voltees en mi dirección y sonreírte. Que nuestras miradas se encuentren y queden fijas por una eternidad, algo así como dos segundos. Después… Leer más →

Puede ser que un día vuelva.

Hace tiempo que no me siento a platicar contigo. No he podido decirte que eres lo mejor de mi camino, que recuerdo aquella primera vez que tomaste mi mano y me invitaste a caminar, a seguir por el mundo, me enseñaste que no todo siempre es tan fatal.

Quiero que te quedes conmigo, un tiempo más, un tiempo indefinido; quiero que me enseñes a recordar, a vivir, a reír e incluso a llorar cuando las cosas no van bien. Hace tiempo que no me siento a platicar contigo.

¿Recuerdas aquella vez en el parque? Sí, la vez que parados ahí, en medio de todos, en medio del camino nos besamos y en silencio nos decíamos: “quédate conmigo”. Leer más →

Sigo sin saber …

Sigo sin saber cocinar. Me despierto tarde y he vuelto a fumar. 2013.

Historias que contar.

Densidad

Entramos, el ambiente era denso, y no lo digo por la considerable cantidad de humo que recorría el lugarcomo intentando buscar una salida, si no por las miradas reprimidas de aquellos individuos dirigidas a tu escote, después, a la abertura de tu falda, que sólo dejaba a la imaginación una sola cosa.

Tú lidiaste con ello, estabas acostumbrada, toda una mujer, de carácter y de gran oficio.

Apenas nos sentamos y sentí tu mano sobre mi muslo, me puse nervioso, al parecer, tus dedos estaban inquietos.

Hablamos del clima desastroso de la ciudad y de la ironía de aquel lugar.

No sé en que instante, pasamos de estar tomando un café en una mesa, a un tomar un vodka en un sillón.

Me mostrabas la esencia de tu ser, la fuente de creación, me invitabas a explorar.

Tus manos eran suaves, delicadas, tocaban para hacer sentir, para expresar lo que tu boca era incapaz de expresar, esa necesidad tan carnal.

Exploré dentro de ti, probé de aquel manantial, en cada sorbo estremecías.

La sabana estaba mojada, tu recostada a mi lado.

Sonreíste y mordiste tu labio, ahora, buscábamos placer.

Así la conocí.

La conocí en un bar, se llamaba Sofía. Estaba ahí sola, bebiendo, ignorando a los aduladores, despreciando a los Don Juanes. Llevaba una blusa roja, una falda negra, unos tacones que bien podrían alcanzar el cielo.

Tenía la tez clara, el cabello castaño, largo y muy liso. Tenía unas manos delicadas y largas, sus dedos hacían ver elegante aquella copa que sostenía. Daba pequeños sorbos, pausados pero con buen ritmo. Cada que sus labios tocaban el contorno de aquella copa, mi mente hacía una fotografía y la guardaba en el lugar más seguro que posee.

Hubo un momento en el cual, una multitud de ojos se postraban en ella, iba camino al tocador. Mi mirada, al igual que la de muchos, la acompaño hasta la puerta. Caminaba con elegancia, parecía muy natural, no forzaba el contoneo de sus caderas, sus piernas firmes parecían un castigo para el suelo que tocaba.

Un hombre intento interceptarla en su camino de regreso, ella sonrió un poco y lo hizo a un lado con la mayor sutileza que pudo, casi lo derrumba. El tipo humillado, le grito un impropio, el cual a ella ni le inmutó, pero a él, las risas de los presentes, parecían carcomerle el orgullo. Leer más →

Pasado

-Ella es Jimena, mi ex novia.

-Es muy bonita, se ve muy elegante, ¿por qué terminaron?

-¿En verdad quieres hablar sobre eso?

-¡Sí!

-Yo no.

-¿Todavía la quieres, no es así?

-No.

-¿Entonces por qué no me cuentas?

-Por tu inseguridad.

-¡Claro que no soy insegura!

-¿Segura?

-¡Sí!

-Entonces no pasa nada si no te cuento, ¿cierto? Leer más →

Bailar.

El día era nublado, turbio, sin aroma. Era un día común, lo único raro era ella. Se movía cuan ágil era, sincronizaba su andar con la danza. Pocos dotes tenía para mover los pies con gracias, es más, siempre le decían que se veía tonta cuando bailaba, al parecer, no sincronizaba cerebro con pierna, mucho menos con manos y caderas.

Piernas largas, manos grandes. Siempre caminando distraída, perdida, verla caer o tropezar, era algo tan peculiar; No sentía pena alguna de visitar el suelo, en ocasiones se quedaba quieta, tirada, como disfrutando el momento. La gente se le acercaba y trataba de ayudarla, entonces ella se percataba de su estado, volvía a caminar, se refugiaba en la sincronía de sus pasos y ese  ligero sonido, que provocaban sus zapatos al tocar el piso.

Hacer el trabajo correcto, esa era su función, por no decir que realmente ese era su trabajo. Corregir y hacer que todo pareciera bonito ¡vaya vida! Leer más →

Dos palabras

Por las mañanas el tiempo avanza lento, pidiendo permiso para poder transcurrir un lapso más. El café me sabe extraño, no lo saboreo, no le encuentro propósito alguno, pues no lo puedo compartir. Las ideas no vienen a mi mente, pero tampoco me dan ganas de irlas a buscar. Me detengo y observo esa imagen, tu imagen, sonrió y me pierdo en tus ojos. Solo tengo dos palabras: Te Extraño. Leer más →