Publicaciones de la categoría: Letras

Resentimiento

Te recuerdo, te pienso y te extraño.

Fue un despedida corta, apenas un beso en la frente y un par de promesas. No te he olvidado, ni tampoco he olvidado aquella platica antes de que salieras por esa puerta y jamás entrarías de nuevo.

Te llore, te odie, te aborrecí. Me dejaste sólo y no te importo. Pero te he perdonado, siempre te he querido; te quise demasiado. Leer más →

Cuenta Conmigo.

Si quisieras quererme, dejaría de fumar y me haría monógamo.

Vamos a escaparnos, huye, vamos a donde quieras, escapate de ti

Anda, vamos y quedate a dormir conmigo.

Cuenta Conmigo.

Delirios V

He vuelto a fumar y pensar en silencio. He vuelto a la comida rápida y deje de cocinar.

Por estos días hay algo que me ronda, algo que me lleva y me hace perder el control… me esta gustando.

Inhalo y dejo la nicotina haga su labor, exhalo y justo después, mi mente se pone en blanco y suspiro… como diciendo aquí estoy.

Firme

A pasos largos anduve, me detengo y pienso; vuelvo a pisar en falso.


Me tranquilizo y avanzo buscando piso firme.


Descubro que nunca pise en firme.


Tú me sostenías y…

Un beso.

Puede ser que un día vuelva.

Hace tiempo que no me siento a platicar contigo. No he podido decirte que eres lo mejor de mi camino, que recuerdo aquella primera vez que tomaste mi mano y me invitaste a caminar, a seguir por el mundo, me enseñaste que no todo siempre es tan fatal.

Quiero que te quedes conmigo, un tiempo más, un tiempo indefinido; quiero que me enseñes a recordar, a vivir, a reír e incluso a llorar cuando las cosas no van bien. Hace tiempo que no me siento a platicar contigo.

¿Recuerdas aquella vez en el parque? Sí, la vez que parados ahí, en medio de todos, en medio del camino nos besamos y en silencio nos decíamos: “quédate conmigo”. Leer más →

Pasado

-Ella es Jimena, mi ex novia.

-Es muy bonita, se ve muy elegante, ¿por qué terminaron?

-¿En verdad quieres hablar sobre eso?

-¡Sí!

-Yo no.

-¿Todavía la quieres, no es así?

-No.

-¿Entonces por qué no me cuentas?

-Por tu inseguridad.

-¡Claro que no soy insegura!

-¿Segura?

-¡Sí!

-Entonces no pasa nada si no te cuento, ¿cierto? Leer más →

Bailar.

El día era nublado, turbio, sin aroma. Era un día común, lo único raro era ella. Se movía cuan ágil era, sincronizaba su andar con la danza. Pocos dotes tenía para mover los pies con gracias, es más, siempre le decían que se veía tonta cuando bailaba, al parecer, no sincronizaba cerebro con pierna, mucho menos con manos y caderas.

Piernas largas, manos grandes. Siempre caminando distraída, perdida, verla caer o tropezar, era algo tan peculiar; No sentía pena alguna de visitar el suelo, en ocasiones se quedaba quieta, tirada, como disfrutando el momento. La gente se le acercaba y trataba de ayudarla, entonces ella se percataba de su estado, volvía a caminar, se refugiaba en la sincronía de sus pasos y ese  ligero sonido, que provocaban sus zapatos al tocar el piso.

Hacer el trabajo correcto, esa era su función, por no decir que realmente ese era su trabajo. Corregir y hacer que todo pareciera bonito ¡vaya vida! Leer más →

Dos palabras

Por las mañanas el tiempo avanza lento, pidiendo permiso para poder transcurrir un lapso más. El café me sabe extraño, no lo saboreo, no le encuentro propósito alguno, pues no lo puedo compartir. Las ideas no vienen a mi mente, pero tampoco me dan ganas de irlas a buscar. Me detengo y observo esa imagen, tu imagen, sonrió y me pierdo en tus ojos. Solo tengo dos palabras: Te Extraño. Leer más →

Tres.

Doy un pequeño sorbo al café, saboreo, trago y sonrio. La taza tiene una leyenda, no sé si sea comercial, pero por lo menos, me agrada. ¿Que podrás tener tú, que no tenga yo de ti?

¿Es insensato, pedirle sensatez, a un traficante del dolor ajeno?

Se presume que el recuerdo, es un sentimiento. No pretendo entablar una discusión, sólo digo que este recuerdo es un sentimiento, pues tiene forma, amor y nombre. No es melancolia, ni añoranza, ¡no! confundirse no esta permitido. Leer más →

Primera

La primera vez que hicimos el amor, nuestros cuerpos marcaban el camino, las caricias, los besos. Nos indicábamos las fronteras de nuestra pasión, nuestro deseo, la entrega sin ataduras, sin compromiso y pactos forzados. Era una noche tranquila, perfecta para amarnos, eso fue lo que hicimos, amarnos hasta el cansancio, hasta dormir abrazados.

Por la mañana, cuando el sol ya se deslizaba entre las cortinas, desperté para contemplarte. Te confieso que me he reído un poco, pues ese sonido que lejos de ser un ronquido, parece una silbatina a los perros del vecino, me mantuvo divertido. No me burlaba, no lo tomes así, me asombraba la forma en que te estoy y estaba conociendo. Algo que sin duda, para ti era molesto, a mí, en aquel momento, me parecía tan bello. Leer más →