Borges.

En alguna ocasión escuche que pronunciaran mal su nombre, me imagino que estaba acostumbrado; algo común, algo cotidiano, ¿pero un presidente? Que poca madre.

He leído mucha de su obra, he leído de su buen sentido del humor, he leído tanto de Borges que casi siento conocerlo.

Siempre he tenido cuidado con los enemigos, para no parecerme a ellos; alguna vez nos dio esa recomendación. Me gustaría poder preguntarle lo siguiente: ¿Qué pasa cuándo nuestro enemigo es el mismo que vemos en el espejo?

Pareciera ser que a lo largo de la vida, uno busca la felicidad. Leer nos da mucho más que eso. Nos complace, nos eleva y nos transporta. ¿Alguna vez leí que nunca leyó aquel libro donde hablaban de usted? Parece ser que no le interesaba o, le interesaba tanto que lo dejo así.

Ha paso ya mucho tiempo o poco, no lo sé; aún no me he dado cuenta, ¿Con el tiempo de qué nos vamos a dar cuenta? Sigo sin saber, me encuentro más desinformado que antes, con más curiosidad y con montón de libros que sólo me han interrogado. No se puede parar, tengo que seguir buscando, aún sin saber a donde llegar.

He intentado dormir más y saber menos. Lo único que he logrado es platicar con mi insomnio y seguir sin saber nada, ni la hora de mi muerte. Ya lo sé, se la robé.

He plantado mi propio jardín; se seco cuando lo quise regar todos los días. Decoré mi alma con esmero; parece ser que ya se pudrió, no lo he querido comprobar. Pero sigo llevando flores a otro jardín, pero no me he quedado ahí. Sin embargo vuelvo cada vez más seguido, pero no sé si ese jardín le pasará lo mismo que al mío, por lo tanto ¿me alejo y de lejos lo veo crecer? ¿Eso es un actor de amor o una tontería? Si lo quiero, me gusta ese jardín; el mío después lo arreglo.

Pasa que he cometido el mayor pecado que un hombre puede cometer, según usted. No he sido Feliz. Aunque más que escribir me gusta leer; no me siento grande, me siento confundido y quiero leer más.

En ocasiones me gana la cordura y me echo para atrás. Entonces tomo aire y comienzo a gritar todo lo que relacione con agua, ni yo lo sé de cierto; mares, lagos, cascadas…

Hoy toca otra palabra:

¡¡¡Ríos!!!

¡Ya! Con el tiempo me he dado cuenta que algunos besos te dejan marcado, rompen cualquier contrato y se impregnan no sólo a un recuerdo, si no a una sonrisa y una vida.

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