Recuerdos de una noche

¿Qué sentirías si al intentar abrazarme te llamo por otro nombre? Es una pregunta retorica; creo no me siento como tal vez tú te sentirías.

Lo mío es más un desprendimiento de piel, así como arrancarte carnita por debajo de la uña, una y otra vez. Puede que así sea.
Eso fue la primera vez, me voy al sillón y regreso después de reflexionar de la nada y de que bien tendida dejo toñita la cama del cuarto de visitas, la ventana un poco abierta para no guardar ese olor encerrado de las casas cuando alguien no las visita por unos cuantos días… Te decía que al regresar del sillón (me fui alla porque no agrado tanto el colchón del cuarto de visitas) y acostarme de nuevo contigo, trato de no hacer tanto movimiento para no despertarte y ahí esta de nuevo, un nombre extraño (aunque ya bastante familiar por cierto. Ya lo habías hecho varias veces, pero nunca dos en una misma noche), el sentir de las uñas se desvaneció y surgió uno nuevo, como si te arrancaran un pedacito de pulmón y, a su vez, con cada pedacito faltante, también te faltará el aire que llenaba ese espacio. De pronto esta hueco y sin aire, algo así me siento o sentí, ya ni sé.
Me dió dolor de estomago, se murieron las mariposas.

Ya estas roncando despacito, como pidiendo permiso a tu cuerpo de descansar plenamente. Te mueves un poco, invadiendo de más el espacio izquierdo de la cama, ahí donde voy yo. Pero esa es una batalla que nunca ganaré.

En cuanto los pulmones se empiecen a pegar un poco, me acuesto y te abrazo, espero que no este muy frío. Siento que mis pies si estan super congelados, el piso esta helado, no el de aqui del baño, si no el de afuera, el de la sala y el pasillo. Por cierto, cerre la ventana de la sala, el aire frío congelaba el lugar.

Creo ya te mueves un poco más, tal vez te diste cuenta que no estoy y rapidamente invades toda la cama, para acomodarte mejor.

Sin duda alguna, no me gusta que lo llames en silencio ni que te llame por las madrugadas, creo tampoco me agradaría que te hable por las tarde o las mañanas, incluso por las noches por ser más romantico con aquello de que el sol se oculta y un montón de cosas más. Pero por las madrugadas es lo peor, no te dan ganas de dormir y justo en ese momento que piensas que puedes conciliar el sueño pum pum aparece y te arrebata la tranquilidad… la mente y la imaginación se echan a volar y con el silencio y la plenitud de la noche todo se vuelve exponencial, te duele la cabeza, el alma y el corazón de tanto pensar… que ingrato es no dejar descansar la mente.

Dulces sueños.

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