Archivos del mes: 28 junio 2012

Bailar.

El día era nublado, turbio, sin aroma. Era un día común, lo único raro era ella. Se movía cuan ágil era, sincronizaba su andar con la danza. Pocos dotes tenía para mover los pies con gracias, es más, siempre le decían que se veía tonta cuando bailaba, al parecer, no sincronizaba cerebro con pierna, mucho menos con manos y caderas.

Piernas largas, manos grandes. Siempre caminando distraída, perdida, verla caer o tropezar, era algo tan peculiar; No sentía pena alguna de visitar el suelo, en ocasiones se quedaba quieta, tirada, como disfrutando el momento. La gente se le acercaba y trataba de ayudarla, entonces ella se percataba de su estado, volvía a caminar, se refugiaba en la sincronía de sus pasos y ese  ligero sonido, que provocaban sus zapatos al tocar el piso.

Hacer el trabajo correcto, esa era su función, por no decir que realmente ese era su trabajo. Corregir y hacer que todo pareciera bonito ¡vaya vida! Leer más →

Dos palabras

Por las mañanas el tiempo avanza lento, pidiendo permiso para poder transcurrir un lapso más. El café me sabe extraño, no lo saboreo, no le encuentro propósito alguno, pues no lo puedo compartir. Las ideas no vienen a mi mente, pero tampoco me dan ganas de irlas a buscar. Me detengo y observo esa imagen, tu imagen, sonrió y me pierdo en tus ojos. Solo tengo dos palabras: Te Extraño. Leer más →

Tres.

Doy un pequeño sorbo al café, saboreo, trago y sonrio. La taza tiene una leyenda, no sé si sea comercial, pero por lo menos, me agrada. ¿Que podrás tener tú, que no tenga yo de ti?

¿Es insensato, pedirle sensatez, a un traficante del dolor ajeno?

Se presume que el recuerdo, es un sentimiento. No pretendo entablar una discusión, sólo digo que este recuerdo es un sentimiento, pues tiene forma, amor y nombre. No es melancolia, ni añoranza, ¡no! confundirse no esta permitido. Leer más →

¡Guapa!

Recuerda que no soy el hombre de hojalata, no me hagas sufrir más. Que se haga la machaca, vamos a romper la piñata.*

 

Dicen que no coma ansias, que las cosas buenas siempre tardan, que no sea impaciente, que lo mejor, se toma su tiempo, que no me preocupe, que el tiempo siempre es justo,  nunca es más,  nunca es menos, sólo justo.

De pronto te observo coqueta, deshinibida, con la sonrisa marcada, con las mejillas adoloridas y regreso a lo mismo. Compermiso, que soy el amor de tu vida. Leer más →

Delirio

Hace un calor terrible, la humedad es insoportable, aun así, veo a todos correr sobre este terreno, nadie camina, saben que esa no es una opción. La gente grita cosas que no entiendo, se escuchan murmullos, de pronto canticos, en ocasiones una exclamación seguida de insultos. Siento presión sobre mis hombros, el sol justo después de mediodía, lo sé porque ya no esta al centro del cielo.

Trato de mantener la cordura, observo a mi alrededor  y, no distingo a nadie, no distingo nada, no sé que ha pasado, pero veo caras de dolor, escucho gritos de jubilo. Me estoy volviendo loco, no tengo otra  explicación. Leer más →

Primera

La primera vez que hicimos el amor, nuestros cuerpos marcaban el camino, las caricias, los besos. Nos indicábamos las fronteras de nuestra pasión, nuestro deseo, la entrega sin ataduras, sin compromiso y pactos forzados. Era una noche tranquila, perfecta para amarnos, eso fue lo que hicimos, amarnos hasta el cansancio, hasta dormir abrazados.

Por la mañana, cuando el sol ya se deslizaba entre las cortinas, desperté para contemplarte. Te confieso que me he reído un poco, pues ese sonido que lejos de ser un ronquido, parece una silbatina a los perros del vecino, me mantuvo divertido. No me burlaba, no lo tomes así, me asombraba la forma en que te estoy y estaba conociendo. Algo que sin duda, para ti era molesto, a mí, en aquel momento, me parecía tan bello. Leer más →

Cambiar.

Cuándo juntos no funciona y separados tampoco, sólo hay una alternativa: ¡Cambiar! La intimidad no es la interrupción de la distancia, sino su superación.¹

Fue entonces como conoció a Mía, a Emma, a Isabel, a Lilia…

Al final, Mía, Emma, Isabel, Lilia, no aman a nadie, y él, tampoco amó a ninguna de ellas.

 

¹Con respecto al libro contra el viento del Norte, un fragmento de un mail que Emmi le escribe a Leo.