Despedidas

Era verano, pero parecía primavera. El día era agradable, fresco, con viento frío. No parecía una tarde de esta esa estación. Supongamos que era un día entre abril y finales de marzo.

Las despedidas nunca han sido mi fuerte. No sé como decirlo, como marcharme sin voltear, lo mejor es tomar tus cosas, no pensar, irte y esperar que el tiempo haga lo suyo, te ayude a olvidar.

La observaba tras de una ventana, la veía pasar todos los días, siempre a la misma hora. Lograba reconocer su aroma aun en un día lluvioso, escuchaba el sonido de su pisar, lo mismo daba con flats que con tacones, el sonido no cambiaba, la intensidad era la que se notaba. Todo esto me recordaba a una película de Pedro Infante, una donde él trabajaba en una carpintería y todos los días se quedaba viendo unos instantes por la ventana, para ver pasar a una mujer, aquella mujer.

Un día, sin tomar precauciones ni medir las consecuencias, te salude, te invite una cerveza. Bien recuerdo que la despreciaste, pero aceptabas un chocolate caliente, estábamos en pleno invierno. Fuimos amigos mucho tiempo, lo suficiente.

No dije nada, solo veía que partías, que te ibas lentamente. Es doloroso, mucho. No me atreví a pedirte que te quedaras, no tenía caso ya, tu mirada, tu actitud y tu último beso, eran un boleto sin regreso.

Fuimos a ver una película aburrida, Afganistán, armas, muertes; salimos de aquella función, te besé en el pasillo. Tomaste mi mano y seguimos caminando.

Subimos al coche, pasaron horas sin hablar. No dijiste nada, no me atreví a preguntar lo que era obvio, bajaste, cerraste la puerta, entraste a casa, cerraste el cuarto. Dormí en la sala. A la mañana siguiente no hubo notas, no hubo llamadas, no hubo mensajes, bueno, el mensaje era claro, pero no quería interpretarlo.

Llovía, acababas de comprar unos zapatos, no querías mojarte, mucho menos que se mojaran. Te cargue, ibas por la calle, de pronto, paso un camión, una ruta. El charco fue su complice, nos mojaron. Llorabas por tus zapatos. Te los quite y los tire en el primer bote de basura que encontramos. Compramos unas chanclas, nos divertimos, caminabamos, nos empapabamos, disfrutamos la lluvia. Llegamos a tu departamento, pusé café, te desnudabas, te abrazaba, nos quedamos en cama ese fin de semana.

No hubo un beso, un ojala nos volvamos a ver, nada, solo silencio.

Adiós.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: